¿Fuerteventura? Pero yo quiero ir a las Islas Canarias.

¡Ah! Fuerteventura es una de las Islas Canarias.

Dale.

¿4 horas de viaje? Pero, pará ¡No! Si yo estoy en París y voy a España

¿qué? ¿África?

Así me embarqué, sin siquiera saber a dónde iba.

17/10/2016 Fuerteventura, Islas Canarias, España

Giro sobre mis propias piernas mientras observo a mi alrededor el paisaje que me acompaña hace más de un mes y medio.

Penetran en mis ojos las diferentes tonalidades de marrones de la aridez de Fuerteventura y al mismo tiempo me replanteo mi existencia.

Freno,

después de más de un año sin trabajar y más de medio año de viaje,

 freno y me planteo qué hacer.

Los ahorros van en decadencia y entra la desesperación.

Me preocupa lo económico.

A lo largo de este viaje morí varias veces de miedo, de miedo a quedarme sin dinero.

Estoy lejos de casa y me da miedo quedarme sin dinero.

No estoy diciendo nada nuevo, creo que es un miedo que tiene mucha gente pero a mí me ocupa mucho tiempo en la cabeza, entro en un círculo negro y no puedo salir porque cada decisión que tomo se trunca, porque la tomo desde ahí.

Hoy es diferente, respiro el húmedo aire de Tarajalejo y puedo cuestionarme desde la tranquilidad, puedo verlo claro y sin estar contaminada por el miedo.

Quiero hacer algo, quiero tener un proyecto propio.

Estoy en un recóndito lugar de Fuerteventura, a 15 minutos de Tarajalejo, un pueblo que no debe superar los mil habitantes (o no) la verdad no tengo idea, pero es mi percepción.

Llegué a principios de agosto a trabajar a esta finca que hospeda a turistas.

Necesitaba descansar del miedo a quedarme sin dinero y poder analizar con tranquilidad. Si bien no me pagan, tampoco bajan los ahorros porque trabajo a cambio de hospedaje y comida.

Volviendo al punto, quiero un proyecto propio que me guste y me dé de comer.

Me pregunto ¿qué me gusta?

Y mi respuesta es clara: ESCRIBIR.

¿Cómo puedo vivir de escribir? ¿cuánto tiempo me llevaría esto? ¿Solo unos pocos afortunados lo logran con sus bestsellers?

18/10/2016

Sonó el despertador.

Abrí los ojos y por la ventana de la caravana en la que vivo se sigue asomando el marrón de las áridas montañas de Tarajalejo.

Estoy entusiasmada si bien no sé cómo el escribir me puede dar de comer, sé lo que me gusta, sé lo que quiero;  quiero vivir de escribir.

19/10/2016

Llego de pasear y me encuentro con Rubén, el chico nuevo que llegó hoy de Galicia a trabajar a la finca. Ahora somos 4, Sol su pareja, Rubén y yo.

Al rato con Elvira, la dueña de la finca y Rubén nos fuimos a Gran Tarajal. Ahí empezaron las charlas, no es un chico más.

Es un chico que se cuestiona, que busca libertad, salirse de la rutina.

Eso me gusta, y no creo en las casualidades.

Enseguida conectamos con Rubén y empezamos a divagar.

Es claro, cuando estás con un tema que te (pre)ocupa que querés resolver y no encontrás salida, es lo primero que hablás, o al menos eso me pasa a mí.

Así que rápidamente salió mi tema existencial que me rondaba en la cabeza hacía unos días; quiero vivir de escribir y no sé por dónde empezar.

Rubén me sugirió que haga un blog en el que ir contando mi experiencia de viaje y me pareció bien, además se ofreció a ayudarme para la parte técnica.

Así que arranqué a escribir.

Porque si hay algo que me caracteriza es que, cuando algo se me pone en la cabeza, enseguida me pongo en acción.

Por las tardes, en la caravana, yo escribía y él montaba el blog.

No vivía de escribir.

Pero escribía para un blog que no sabía si alguien iba a leer.

Y eso me motivaba, era un poco más que escribir para mi cuaderno y yo, yo y mi cuaderno.

20/10/2016

No vivo de escribir pero escribo.

21/10/2016

Nunca voy a poder vivir de escribir.

22/10/2016

¿A quién le va a interesar lo que escribo? ¿quién me leería? ¿y quién pagaría por esto?

23/10/2016

En la finca hay dos grandes tipos de trabajos. Limpiar las casas y acomodar la huerta/jardín.

No me gusta limpiar ¿A alguien le gusta limpiar? No lo sé.

Lo único que sé es que gracias al mandato social, las mujeres por defecto y sin cuestionamientos: ¡a limpiar casas! y los chicos a acomodar el jardín.

Hoy aprendí un término nuevo “escaquear” es una palabra que usan los españoles para esa actividad de no trabajar (o hacerte el que trabajás) en tu horario de trabajo.

En argento sería hacerte el boludo y no laburar. Algo normal cuando estás en un trabajo que te pesa y no te gusta.

Un día mientras escaqueaba me acerqué a Rubén y como respuesta a mi queja de no quiero estar acá limpiando me escupió “tenés que ser copywriter”

Copyyyqueeee le dije.

Me clavó sus ojos y serio me repitió “copywriter”.

22/10/2016

Me levanto.

Me siento en la mesa de la caravana. Abro la computadora, le doy doble clic al explorador, tipeo G-O-O-G-L-E.

Hago clic en el buscador tipeo C-O-P-Y-Y-W-R-I-T-E-R.

Empiezo a leer.

Me gusta.

Y mientras tanto, sigo escribiendo en mi blog.

23/10/2016

¿Tiene sentido pasar tantas horas escribiendo? ¿Lograré algo con esto?

24/10/2016

Estoy motivada, sé que voy a vivir de escribir.

A partir de entonces mis días transcurrían entre limpiar las casas de 9 a 14, comer, escribir, comer y dormir.

Limpio, como, escribo en mi blog, como, duermo.

Y así empezó a crecer mi blog de viajes que no había salido a la luz.

Tenía días de dudas y de querer abandonar todo y días de motivación, a mi tiempo pero seguía.

Todos me decían ¿pero hoy no vas al mar? ¿no vas a salir a pasear? ¿no querés ir a recorrer?

Y yo lo tenía claro.

Siempre lo tuve claro, cuando sabés que va por ahí; poné tu foco y perseverá.

Rubén se fue de la finca y yo seguía escribiendo.

Llegó Luigi, Erika y su pareja que más tarde se fueron y yo seguía escribiendo.

Hasta el 23/12 que partí rumbo a París para pasar las fiestas y vacacionar un mes en Tailandia.

Si hoy tuviera que decir en qué lugar me gustaría vivir, una de las Islas Canarias sería opción

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